jueves, 11 de agosto de 2016

(Septiembre) XII Congreso de la AEELH - «Un Universo de Universos»







Asociación Española de Estudios Literarios Hispanoamericanos

XII Congreso de la AeelH - «Un Universo de Universos»

Rubén Darío en su Centenario (1867-1916)
Del 12 al 15 de septiembre, 2016 



Miércoles 14 de septiembre
11:45-12:45
Mesa
Las revistas del Modernismo
Edgar A. G. Encina
«Hacia la deconstrucción narrativa de las imágenes en la revista Azul»



Universidad Complutense de Madrid

 

(Septiembre) IV Congreso Internacional de Lingüística, Literatura y Estudios Culturales en Lenguas



Iv Congreso Internacional de Lingüística, Literatura y Estudios Culturales en Lenguas Modernas
(Cillec)

«Cambios transiciones: enfoques múltiples dentro de la lingüística, el bilingüismo, la literatura y la cultura»



viernes 16 de septiembre
P. 10
16:30-17:00
Edgar A. G. Encina

«Imágenes, libros y mujeres.
Tópicos y narrativas a través de algunos impresos novohispanos»



Programa del IV CILLEC

Índice de participantes







Centro
Universidad Católica de Murcia

jueves, 2 de junio de 2016

Querido diario, se va Alí; se va pelando

Está por irse de este mundo
Muhammad Ali (Kentucky, Usa; 1942), antes Cassius Marcellus Clay, Jr. Los noticieros deportivos advierten que fue hospitalizado por complicaciones respiratorias y que ahora se encuentra estable bajo sedación. El rey del box esquiva con esa elegancia que sólo me ha sido posible ver en videos y documentales, los ganchos, los golpes bajos y los jab’s, que la muerte pretende asestarle. «The greatest of all time» se escurre una y otra vez, mientras la vida, con desesperación bajo el ring, deshace la garganta con gritos de aliento, de manejo de pelea, recordándole que todo está en su mágico manejo de pies. Sé de cuatro películas que recuentan episodios o totalmente su vida: «Thesuper fight» (1970), «The greatest» (1977), «Freedom Road» (1979) y «Alí» (2001).
… En casa teníamos dos pares de guantes, eran rojos y pesaban. Mi padre, cuando la Banda le daba tiempo, nos enseñaba algunos trucos de defensa, de movimiento y de ataque; luego nos ponía uno contra otro, o uno a esquivar lo que el otro enviaba. Obvio, lo deben intuir, de mis hermanos siempre fui el menos ágil y diestro para esas cosas de la vida e invariablemente terminaba en el piso sin saber cómo había llegado ahí, mientras uno de ellos brincaba con los brazos en alto y mi padre y otro hermano reían, reían a carcajadas. Al día de hoy no sé cómo, pero siempre caía, siempre, aun cuando fuera el más grande y ellos pequeños y flacuchos. A veces, por las tardes, cuando la buena suerte del viejo le guiñaba el ojo, encontrábamos alguna de las películas antes citadas o íbamos al videoclub a rentar una u otra. Aunque ya hubiésemos visto la cinta dos o tres veces, el viejo quería que las memorizáramos «para que aprendiéramos». Lo que se me quedó, fue la agilidad de pies. Es más, hará un par de años atrás, todavía, mientras un viejo conocido se liaba a golpes fuera de una conocida cantina, yo, antes de tirar el segundo guantazo –diría mi abuela- ya estaba en la esquina de abajo pidiendo taxi a casa.
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Ya se va. Dos cosas. Una, entra a la página de Alí, está con madres. Dos, qué mejor imagen que ver a dos dioses frente a frente, es como ver a Cervantes y Shakespeare. Toda comparación vale.

miércoles, 1 de junio de 2016

Querido diario, Velarde para la radio

En casa la lección es López Velarde

Este artículo ha sido publicado en el suplemento cultural La Gualdra

Cuando pienso en Ramón López Velarde (Jerez, Zacatecas; 1888 a 1921) siempre se atraviesan dos imágenes y una lección. La primera, son algunos versos. La segunda, su propio retrato. La lección, la poesía y el trabajo literario, ejercido sobre y a pesar de todo. Por ejemplo, de los versos invariablemente llega un fragmento de «Para el zenzontle impávido»:

He vuelto a media noche a mi casa, y un canto
como vena de agua que solloza, me acoge…
Es el músico célibe, es el solista dócil
y experto, es el zenzontle que mece los cansancios
seniles y la incauta ilusión con que sueñan
las damitas…

De su retrato tengo las infinitas posibilidades iconográficas. Si bien, los zacatecanos y sus lectores le reconocen a la primera, su figurilla no lo es tan así en otros orbes. ¿Cuál es el rostro del «padre soltero de la poesía mexicana», como le llamara Hugo Gutiérrez Vega (Guadalajara, Jalisco; 1934 a 2015)? Hemos leído que le gustaba vestir de impecable e invariable negro, fino negro; que en momentos de festejo parecía llevar la levita del cura de pueblo; que su rostro era alargado de impecable peinado y tenue bigotillo, como el de los chicos preparatorianos que apenas peinan pelos, y que ahora descansa en una banquilla dorada en Plaza de Armas. Más que el retrato de Velarde, estamos frente al ícono, la efigie del escritor mexicano.
         De la lección esta la impecable postura del ser y la violencia, ante la violencia. Ese que fuera con sombrero de bombín y que vemos sentado recordando un verso o las predicciones fatídicas de la gitana, nos aleccionó. Mientras cañones y balas retumbaban y pasaban rozando, el poeta continúo con su escritura; puro e incorrupto, su respuesta ante la violencia fue la enmascarada del deseo y la perpetuidad de la memoria; el juego del símbolo y del recado, aunque luego los propios revolucionarios le haya jugado traición. ¡Oh, caballero que has escrito «La derrota de la palabra», dinos una última amonestación!


La palabra, que en la niñez del mundo se plegó tan mansamente a traducir la vibración de los hijos de Adán, parece haber imitado el empleo de esas señoritas que, sumisas y blandas en el noviazgo, después de firmadas las actas se camban en epidemia o en ley marcial. No hay quien no conozca a más de algún marido golpeado. Y si la palabra es la mujer del literato, yo os aseguro que a casi todos nuestros literatos los golpean sus mujeres.

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La imagen lleva por título The table
es de Margaret Green (Inglésa; 1925 a 2003)

domingo, 29 de mayo de 2016

Querido diario, de entrenadores sobrevaluados y gatos

De futbol y entrenadores
se escribe mucho, se dice infinitamente más y se enerva a todos los polos del éxtasis. Ahora que el Real Madrid va dando saltos de felicidad en la Cibeles, lo que ha dicho Gonzalo Lizardo lo van repitiendo algunos más. Que al Barça debe cambiar de entrenador, porque Luis Enrique es chiquito y orejón y que el mejor cambio deberá ser Diego Simeone. No atinan a decir más de dos por qué, pero están convencidísimos de que Simeone es el indicado porque ha dirigido un equipo pequeñito, pequeñito. Y no. Simeone es para América lo que Jürgen Kloop a Europa; ambos van con equipos que antes que jugar futbol son correlones de la pelota, que antes que atacar primero van a destruir y que les encanta gritar, levantar los brazos, darle circo a la tribuna y un friego de postales a los que toman las fotos.  Ninguno de los dos son precisamente económicos: Simeone cobra 6 millones de euros por temporada y Kloop 10 millones de libras. Ninguno de los equipos que dirigen tampoco son los parias que dicen los que comentan, según la página de «livefutbol.com» el Atlético y el Liverpool superan sobradamente la nómina de 150 millones de euros; así que pobres no son. Dejo que hagas cuentas. Simeone y Kloop son el mismo producto, chocolatitos en caja doradas para los doloridos de la pelota. Se ven-den igual; que dirigen equipos «chicos», que son luchones, entregados y ordenados -clichés y más clichés- y que dan resultados. Pero han olvidado que no ganan, que llegan a la orilla y temerosos del vacío se encojen y se esconden. No se arrojan al vacío, que para eso han trabajado y como resultado nada de oro hay en sus vitrinas que se empiezan a agobiar de segundones lugares. Sin embargo, nada podrá ser peor a la pesadilla de Rafa Benitez.
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Luz M. G. Encina adoptó un simpático gato; es negro como la noche y las esperanzas de mi país y tiene unos ojos atestados de la diabólica curiosidad que esos bichos tienen. No sabe qué nombre darle, está pensando entre: Amadeus, Lucho, Tristán, Bafomet y no sé qué tantos otros. Qué más importa, no estás sola, no más. Pensé en lo oportuno de este «Sommerliche Gartenlandschaft» de Cuno Amiet (suizo, 1868-1961), pintada en 1934.




Querido diario, cuando conocía Madrid y RM Champion

Conocí Madrid en 2012.
Arribé por el Barajas-Adolfo Suárez. No puedo decir que esa es la primera imagen que tuve de la ciudad porque los aeropuertos son todos iguales, o casi, como los centros comerciales; a donde vayas son siempre iguales en esencia. Así que ahí tomé la vía del metro que me llevaría a la ciudad. Bajé con dos tremendas maletas en Banco de España, que en su acceso a la calle que corre de Cibeles a Puerta del Sol no tiene escaleras eléctricas, ni elevador. Puse pecho y a cargar. ¡Pum!, ahí mi primera imagen de Madrid; de ese lado un jardín y adelante el elegante edificio de la RAE, de la otra acera una arteria de mezcladas propuestas artístico-arquitectónicas, en el centro los hilos de coches que van y que vuelven. ¡Pum!, esa es la fotografía mental que viene siempre repitiendo ese sentimiento anonadado, aprensivo y magnetizado. Aún puedo ver a las personas que me rodeaban sin saber lo que se venía en el latir de mi corazón. ¡Pum!, ese es el primer recuerdo que guardo de allí, que se ha quedado en un librero, uno muy especial, en el que está el cariño por la ciudad que me cobijó cuatro años y contando.
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«¿Cómo no te voy a querer?», cantan los Pumas y, emulando, cantamos los RealMadrdistas,
¡Cómo, cómo no te voy a querer! … … … ¡Pum!, posteo esto a punto de iniciar los tiempos extras de la final de la Champions Leage y sin saber el resultado me vuelve el recuerdo de la ciudad más bella de Europa en este Rojo sobre cielo azul de Madrid.










martes, 24 de mayo de 2016

Querido diario, sobre las librerías de viejo: 63 frente a nada.

De 1995 a 2000 los libreros de viejo o de ocasión de la Ciudad de México publicaron una revista. Le llamaron «La Galera». Nunca, en ninguno de sus números anotaron el por qué del título. El diccionario anota varias «desambiguaciones» o variaciones de uso-significado según costumbres por todo el orbe. Numerarlas es ocioso. En lo personal, prefiero quedarme con la idea de que el nombre es en referencia a ese trasto tipográfico que ayuda al cajista tradicional a formar la base de una impresión o, en su defecto, a la «prueba de galeras» que es la versión final, casi definitiva que el editor le hace llegar al autor. Puede ser una de ellas u otra cosa. Quizá nunca lo sabremos. No importa. En la revista, entre otras cosas, presumen la existencia de poco más de 40 librerías de viejo localizables en el Centro, la zona sur, en las colonias Doctores, Roma y Condesa y en algunos tianguis y puntos diversos. Sin embargo, en los últimos números van apareciendo otras más que se suman con publicidad o en el directorio o con colaboraciones de sus propietarios o vendedores. 63 es el número total, luego de cruzar, hacer y recomponer la lista. 63. Una versión siglo xxi de «La Galera» es el blog «Librero de viejo». Allí el directorio continúa. Es más, ahora lo han ampliado y dan referencia de estas librerías de ocasión por algunas ciudades del país. Y sí. Si aparece Zacatecas. Dicen de «El hallazgo», que se localiza en el la Fernando Villalpando, # 603, en el centro de la ciudad; el teléfono es 492 922 0677. No está mas ahí, creo que no está en ningún otro lugar. Como muchos negocios del rubro, se esfumó a fuerza de pagar la renta, los altos insumos y los pocos lectores-compradores. 1 frente a 63 y no está más, nunca más.
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Lo que ves se titula «Strillone pariginio (ii giornalaio)»  de Giovanni Boldini (italiano; 1842 a 1931), fue pintada en 1878.
Newspaperman in Paris (The newspaper) - Boldini Giovanni